UN JUGADOR DE BEISBOL DE UNA SOLA MANO

¿Qué tal queridos fanáticos?, de nuevo el número 7 con ustedes. En esta oportunidad, voy a describir la historia de un jugador que actuó en las Grandes Ligas entre los años de 1.989 y 1.999, se trata de James Anthony Abbott, conocido como Jim Abbott; este jugador pertenece a la época moderna del béisbol, e indudablemente, muchos fanáticos han escuchado de él.

 

“Dicen que en el béisbol todo es posible. Pero hay personas que nos han probado que no solo en el béisbol nada es imposible, sino que, en la vida misma, nada debe detenernos y que la perseverancia de un ser humano puede hacerlo conseguir hasta los sueños más difíciles e inalcanzables.” (1)

 


He aquí su historia:

Jim Abbott nació en Michigan en el año 1.967, fue el tercero de tres hermanos y, a pesar de tener el apoyo de su familia, desde pequeño nada le fue fácil en la vida. En sus primeros años de escuela primaria, sus compañeros le llamaban “Capitán Garfio” porque usaba una prótesis de fibra de vidrio en su mano derecha que finalizaba en forma de gancho, el cual trataba de ocultar en su bolsillo cada vez que podía; Jim amaba el béisbol, de muy pequeño pasaba junto a su padre muchas horas viendo al resto de los niños jugar béisbol en su ciudad natal. Sus ganas de jugar béisbol y su perseverancia lo hicieron practicar desde los 5 años muchísimas horas contra una pared en el patio de su casa con una pelota de goma y un guante, para trabajar en la mecánica, pasaba horas, días, semanas y meses de practica bajo la supervisión de su padre, esto le rindió frutos, puesto que logró desarrollar la práctica para poder fildear y lanzar. La posición que más le gustaba en el béisbol era la de lanzador.

 

Su técnica para lanzar consistía en: elevar sus manos por encima de su cabeza, con el guante posando en la muñeca derecha, con la bola levemente apoyada sobre el guante. Una vez realizado el lanzamiento, en fracciones de segundo, acercaba con su brazo el guante (que estaba en la muñeca derecha) y se lo colocaba en su mano de lanzar (izquierda), de esa manera quedaba listo para fildear.

 

En caso de tener que realizar un tiro a las bases, sostenía su guante (casi acunándolo) entre su torso, mano-codo y pectoral derecho, para terminar realizando el tiro a las bases, con su zurda.  Reconoció que aprendió antes la técnica para lanzar y fildear que a amarrarse las trenzas de los zapatos. Así pudo jugar en un equipo de béisbol en su ciudad natal como lanzador.

 

A los 11 años, Jim participó en su primer juego en las pequeñas ligas y lanzó un no hits durante cinco (5) entradas. Ya en la secundaria Flint Central High School, comenzó a forjarse su leyenda.  Hay una anécdota en torno a él cuando jugaba en secundaria, se dice que, en uno de sus primeros partidos, retiró a 7 rivales consecutivos que intentaron tocarle la pelota.

 

En su último año en el instituto secundario, terminó con una efectividad de 0.76 de promedio de carreras permitidas y 148 ponches en 74 innings lanzados, adicionalmente, lanzó cuatro (4) juegos sin permitir hits ni carreras. Además, como bateador tuvo un promedio de bateo de 427 puntos y fue líder del equipo con siete (7) cuadrangulares. Aunado a esto, jugó las posiciones de primera base y jardinero, era tan buen atleta, que se destacó inclusive en equipos de football americano y básquet. En un juego de football llegó a lanzar 3 pases de touchdown.

 

Al finalizar sus estudios secundarios, Jim fue seleccionado por los Azulejos de Toronto, pero prefirió seguir en la pelota colegial.

 

Eligió a los Wolverines de Michigan para continuar su carrera universitaria de béisbol, como estudiante amateur, lanzó el primer partido de pretemporada de su equipo y terminó el año con un récord de 6 juegos ganados y 2 juegos perdidos, su equipo se coronó campeón.

 

En su segundo año en la Universidad de Ann Arbor fue dónde se ganó el título de Ace del Equipo, el cual mide si una persona tiene capacidades académicas y el conocimiento que se espera de los graduados universitarios en los Estados Unidos o Canadá, permitiendo así que adultos que no tienen un diploma universitario puedan certificar que poseen conocimientos equivalentes a la educación universitaria tradicional.

 

Ese año ganó 11 encuentros, finalizó con un porcentaje de carreras limpias de 2.08, ponchando a 186 rivales. Esa misma temporada ganó el premio James E. Sullivan como el mejor atleta amateur del año en Estados Unidos, superando a deportistas de la talla de: David Robinson (Básquet), Karch Kiraly (Volleyball), Mark Schultz (Lucha). En 1.987 le fue otorgado el premio como el mejor Beisbolista Universitario, en 1.988 fue seleccionado entre los diez mejores atletas masculinos del año; terminó su carrera universitaria con récord de 26-3 y una efectividad de 3.03.

 

El 19 de Julio de 1.987, vistiendo los colores del equipo de béisbol de los Estados Unidos, fue partícipe de un hecho histórico, puesto que se transformó en el primer pitcher de su país en vencer a su similar de Cuba en 25 años, el juego fue en el marco de una serie de 5 partidos en La Habana- Cuba, preparatorios para los Juegos Panamericanos de Indianápolis; en esos juegos, fue el abanderado de Estados Unidos y logró la medalla de plata. Un año después, en los Juegos Olímpicos de Seúl 1.988, el equipo de los Estados Unidos se coronaría campeón olímpico, siendo Abbot, uno de los héroes de la final puesto que lanzó la ruta completa del juego derrotando a Japón 5 a 3.

 

En 2.007, fue elegido miembro del salón de la fama del béisbol Universitario por su carrera en Michigan.

 

Abbott era un héroe para el mundo del béisbol, tanto por sus logros deportivos como por su historia de superación para poder jugar pelota, sin embargo, a pesar de su habilidad innata para jugar al béisbol y sus grandes atributos técnicos, el 70% de las organizaciones de las Grandes Ligas le dieron la espalda. Los Angelinos de California, estaban dentro de un pequeño grupo de equipos que creían en el zurdo de Michigan y lo seleccionaron en la primera ronda del draft de 1.988 en el puesto N°8.

 

En su primer partido como profesional en el Spring Training de 1.989, ante un equipo B de los Padres de San Diego, Abbott lanzó 3 innings, no le anotaron carreras, ponchó a 4 rivales y solamente permitió 2 hits. Al finalizar el encuentro, un reportero le preguntó si para él sería un problema fildear, el, respondió: “Desde los cinco (5) años he trabajado en eso, y en una oportunidad le comenté a un periodista que, para mí, fildear, es como amarrarme las trenzas de los zapatos”.

 

El sábado 8 de abril de 1.989, sin siquiera haber pasado por un campo de las ligas menores, se produjo el debut de Jim Abbott en las Grandes Ligas, se enfrentó a los Marineros de Seattle en el Ángel Stadium y no le fue bien.  Cargó con la derrota, su actuación fue de 4 innings y dos tercios lanzados y permitió 6 carreras (3 limpias). Los reportes periodísticos de la época hablaron de que en su debut se lo vio nervioso, sin poder ejecutar sus picheos y que además no recibió mucha ayuda de su defensa. Al finalizar la temporada, terminó con un récord de 12 juegos ganados y 12 juegos perdidos, una efectividad de 3.92 y terminó quinto en la votación para el novato del año.

 

Su mejor año en el equipo de California fue en 1.991, terminó con un récord de 18-11 y una efectividad de 2.89, con 241 entradas lanzadas, lo que hicieron que terminase tercero en la votación de ese año del premio Cy Young. En la temporada baja de 1.993, e impulsado por una disputa salarial entre los Angelinos y su agente Scott Boras, fue cambiado a los Yankees de New York.

 

Con la camiseta de los Yankees, Abbott dejó su nombre escrito en la historia de las Grandes Ligas ya que, el 4 de septiembre del año 1.993, en el antiguo Yankee Stadium, los 27.225 espectadores fueron testigos de la gran hazaña de Abbott; dejó sin hits ni carreras a una alineación de los Indios de Cleveland, integrada por jugadores de la talla de Kenny Lofton, Albert Belle, Manny Ramírez y Jim Thome.  Cuando Randy Velarde, el campo corto de los Yankees, fildeo el rolling de Carlos Baerga e hizo el tiro a la inicial, los fanáticos no lo podían creer, fue el primer no hits en casi 10 años en la organización de los Yankees. Este es, quizás, uno de los momentos más emotivos en la historia de béisbol de las Grandes Ligas.

 

La estadía de Abbott en los Yankees fue tan solo de 2 años, quizás no cumplió con todas las expectativas puestas sobre él, su carrera continuó con los Medias Blancas de Chicago, luego, volvió a los Ángeles por un par de años más y, finalmente, fue con los Cerveceros de Milwaukee con los que jugó su último partido en julio del año 1.999, Abbott se retiró a los 31 años del béisbol.

 

La carrera deportiva de Abbott está marcada por muchísimos hitos: sus no hits en las Grandes Ligas, sus estadísticas, sus medallas con el equipo amateur de los Estados Unidos, su rareza de pasar de lanzar del colegio Universitario a las mayores. Pero lo más importante que nos dejó, es su inspiración, su lucha ante la adversidad, su capacidad de adaptarse, su perseverancia para trabajar en pos de conseguir un objetivo y cumplir un sueño.

 

Jim Abbott, hace más de 20 años, le mostró a la sociedad que tener una incapacidad física no es impedimento para practicar deportes y desarrollar una carrera. Actualmente, es orador motivacional y asesor invitado de los Ángeles en los entrenamientos primaverales.

 

Buenos fanáticos, hemos llegado al final del artículo, espero les haya gustado, si Dios lo permite, les escribo el 15 de septiembre.

 

EL NUMERO 7.

JESUS ORTIZ S.

 

Imagen: Jim Abbott pitching during a 1998 Calgary Cannons minor league baseball game. Released upon request by John Traub, General Manager of the Albuquerque Isotopes Baseball Club (the successor to the Calgary Cannons), June 21, 2008.

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